Adagio Lamentoso
“Un hombre aislado se siente débil, y lo es.”
“Un hombre aislado se siente débil, y lo es.”
Declaración de Felipe Nuñez
“Pues
ya llegó mi hora. Más pronto me hubiera apetecido a mi para no sufrir
el mal que me corrompia por mi interior. Es triste pensar que tubiste en
un tiempo pasado una persona y cuando menos te das cuenta de un dia a
otro la pierdes. Después te das cuenta que no la aprovechaste demasiado.
Cuando empiezas a notar el sentimiento de soledad te das cuenta tambien
de que la vida, al igual que la fortuna de las coplas de Manrique y la
antigüedad clásica, es ciega y no es participe de nadie. Aunque a veces
injusta, nunca da ningún paso en vano. Nunca se equivoca. Las que nos
equivocamos somos las personas que la portamos. Aveces, fruto de nuestra
ambición y creyendo hacer lo justo, cogemos el camino equívoco.
Tengo que decir que me siento en deuda conmigo mismo. Dejé el alma de mi querida hija vagar sola por la gran aventura de la muerte por obsesión con una dichosa sinfonia. Lo pero de todo es que no me daba cuenta del daño que hacia a mis seres queridos y menos el que m hacia a mi mismo. Pues bien, la decisión esta tomada.
Pero antes de despedirme queria hablar de la sinfonia. La verdad no esperaba crear tal fruto de mi propia imaginación. Es verdad que cuando se está en la situación en al que yo me encontraba poco tiempo había para razonar. La música se podría decir que salía sin ningun problema de la cabeza y era reproducida en mi interior como si tuviera un orquesta interpretando al instante cada nota que yo escribia. Siempre me lo había dicho mi difunto maestro de composición que tenia un don innato en cuanto a la música mental.
Lo que no me daba cuenta esque quise concentrarme tanto y hacerla al parecer de mi hija que sin darme cuenta le fui proporcionando vida propia a la obra. Pero no una vida cualquiera, sino al vida de mi hija. Se la fui arrebatando poco a poco que escribia, por eso empezó a empeorar tanto desde que empecé a escribir la sinfonia. En el primer movimiento con mi Andante melancólico lo que le arrebaté fueron las ganas de luchar, de afrontar su destino.
Con el Allegro lo que hice fue que las más fuertes punzadas de dolor fueran a pararle directamente al corazón. Ese fue el punto culminante de su vida.
Luego con el Lento lo que sucedió fue que supe guardar su recuerdo y acabé de sellar la unión entre mi hija y la música. Y por esa parte estoy contento con el trabajo. No sólo he mantenido el recuerdo de la pequeña Lucia sino que también su alma.
Creo que no se pueden hacer más cosas en esta vida que esto, y aunque lo intentara no saldría nada parecido.
Así pues, os dejo sólo de herencia la cadencia final manuscrita de mi sinfonía décima. Lo demás de la sinfonia me lo llevo a la tumba con mis mayores secretos.
Tengo que decir que me siento en deuda conmigo mismo. Dejé el alma de mi querida hija vagar sola por la gran aventura de la muerte por obsesión con una dichosa sinfonia. Lo pero de todo es que no me daba cuenta del daño que hacia a mis seres queridos y menos el que m hacia a mi mismo. Pues bien, la decisión esta tomada.
Pero antes de despedirme queria hablar de la sinfonia. La verdad no esperaba crear tal fruto de mi propia imaginación. Es verdad que cuando se está en la situación en al que yo me encontraba poco tiempo había para razonar. La música se podría decir que salía sin ningun problema de la cabeza y era reproducida en mi interior como si tuviera un orquesta interpretando al instante cada nota que yo escribia. Siempre me lo había dicho mi difunto maestro de composición que tenia un don innato en cuanto a la música mental.
Lo que no me daba cuenta esque quise concentrarme tanto y hacerla al parecer de mi hija que sin darme cuenta le fui proporcionando vida propia a la obra. Pero no una vida cualquiera, sino al vida de mi hija. Se la fui arrebatando poco a poco que escribia, por eso empezó a empeorar tanto desde que empecé a escribir la sinfonia. En el primer movimiento con mi Andante melancólico lo que le arrebaté fueron las ganas de luchar, de afrontar su destino.
Con el Allegro lo que hice fue que las más fuertes punzadas de dolor fueran a pararle directamente al corazón. Ese fue el punto culminante de su vida.
Luego con el Lento lo que sucedió fue que supe guardar su recuerdo y acabé de sellar la unión entre mi hija y la música. Y por esa parte estoy contento con el trabajo. No sólo he mantenido el recuerdo de la pequeña Lucia sino que también su alma.
Creo que no se pueden hacer más cosas en esta vida que esto, y aunque lo intentara no saldría nada parecido.
Así pues, os dejo sólo de herencia la cadencia final manuscrita de mi sinfonía décima. Lo demás de la sinfonia me lo llevo a la tumba con mis mayores secretos.
Coincidéncia será que era mi sinfonia número diez?…”
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